Toma de contacto


Esta vez no me lo cuentan, lo cuento.

No queda otra que saltar los más de 10.000 kilómetros entre Madrid y Tanzania, qué decir que no se sepa: aeropuertos, pasillos, facturaciones y controles policiales, un cafecito aquí otro allá y si se puede una cabezadita. 

Ya en kilimanjaro toma de contacto con los que van a ser nuestros conductores en los safaris. Trayecto en jeeps hasta Arusha, kilómetros salpicados de fincas de maíz, casitas o más bien chozas diseminadas por todo el recorrido, repletas de aldeanos yendo y viniendo, labrando, trabajando, charlando, descansando, niños recién salidos de la escuela... Ya en Arusha calles y callejuelas, más de lo mismo, mucha más gente eso si. Tras el trabajo (fundamentalmente agrícola) les gusta pasear y al atardecer la ciudad se convierte en un hervidero de personas.

Arusha está enclavada en un lugar privilegiado, a las faldas del monte Meru y rodeada de los paisajes más famosos de África, esos mismos a los que mañana y el resto de los días siguientes queremos hincarles el diente.

Vamos a ello.






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