Hakuna matata, sí, pero ¿Y qué decir?, ¿Y qué pintar?

De nuevo he tenido que robarle a la noche algunas horas de descanso, pero aquí quedan:

Tengo delante de mí un lienzo en blanco, quiero concentrar en él la esencia de este viaje. Sin embargo, los colores, la luz y las sombras me atropellan y no sé cómo empezar.

¿Qué color ponerles a las emociones, al cautivador sonido de la naturaleza, a la bellísima sabana o al bosque frondoso y misterioso?; ¿Qué tonos emplear para el equilibrio natural entre vida y muerte?, ¿Cómo definir las experiencias acurrucadas en un rinconcito de la mente y en algunos casos del corazón.? No tengo ni idea, me siguen faltando pinceles para el detalle y colores para las luces. 

No quiero embadurnar el lienzo con datos porque esos los encontramos en internet. Si quiero acariciarlo con sensaciones. Esto es África, caminos salpicados de casitas, chozas, cobertizos, hombres, mujeres y niños por todas partes, arrozales, plantaciones de maíz, cafetales, masáis con sus vacas o charlando a la sombra de un árbol… y en los pueblos y ciudades, mercados sin fin, calles y callejuelas llenas de color, simpatía y sonrisas: ¡Jambo, Jambo!, también vendedores insistentes, ¿Cómo no.? Ajetreo, mucho bullicio, poco espacio… su lugar, su hábitat, su entorno, su vida borboteando.

¡Qué duda cabe!, cada uno que miremos por esa ventana veremos y sentiremos cosas distintas, pero todos acabaremos cerrándola y refugiándonos en nuestro acomodado y afortunado hábitat.

Y en los parques naturales: Lago Manyara, Ngorongoro y Serengueti, no hay carreteras, sólo pistas empolvadas o embarradas según llueva o no. Todo es magia y misterio, cada curva, cada árbol, cada orilla puede ser una sorpresa. Cuando los jeeps están parados, el silencio sólo se turba por el canto de las aves, el sonido de una jirafa o elefante comiendo hierba, el rugido de un felino, el corretear de las gacelas, la charla de las cebras con los ñus, la curiosa risa de las hienas o el grave sonido de un hipopótamo. Todo en completa armonía, aun sabiendo que la muerte acecha a la vida y en cualquier rincón un animal se está comiendo a otro. ¿Y cómo pintar esto?, ¿qué color ponerle a la adrenalina cuando un elefante gigante te mira desconfiado o un león te ruge a unos pocos metros.?

No hay color, no hay palabras, no hay pinceles que puedan sustituir la experiencia.

Este puzle sí que era complicado, pero como siempre Pedro ha sabido resolverlo. Nieves le ayuda en un previo a seleccionar las piezas adecuadas para que todo encaje. Luego cuenta con profesionales como Viajes Bilbao Express y junto a Mónica, Amaia, Nuria, Sara y Ane, las piezas del puzle han ido encajando a la perfección. ¡Grandes profesionales!, ¡magníficas compañeras de viaje.! Mención especial a Amaia que ha aguantado los tres viajes nuestras exigencias y nuestras rarezas, siempre con una sonrisa

Y como ya dije en otras ocasiones no quiero ponerle nota a Pedro porque sería sólo mi opinión. Queda en cada uno de nosotros su propia valoración. Yo sólo puedo decir: ¡Gracias cuñao!

Quedándome corto: un viaje extraordinario. Seguiremos, o eso espero, recorriendo el mundo con Zabaleta.
































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