Cráter del Ngorongoro

Y esto es lo que me cuentan:
Un volcán derrumbado sobre si mismo hace millones de años, una de las siete maravillas  naturales de África, un anfiteatro natural de más de 600 metros de profundidad y 260 kilómetros  cuadrados. Varios arroyos y manantiales lo drenan y en el centro un lago salado. 

Sus habitantes, como no: cebras, hipopótamos, rinocerontes, elefantes, ñus, hienas, leones... vida salvaje que va fluctuando con el tiempo.

¡Jambo!, ¡Jambo!, primer sonido swahili de madrugada. Toca rodar por el cráter de este volcán invertido, toca disfrutar de sus inquilinos: miles de flamencos sobre los terrenos pantanosos, leones adormilados y leonas al acecho, cebras pastando y teniendo suerte algún hipopótamo. Irrumpimos en su hábitat y admiramos impresionados su armonía, su aparente  tranquilidad y, sin embargo, su naturaleza salvaje. 

Y seguimos adentrándonos en este hábitat impresionante, no encajamos ni con cola, pero somos curiosos, nos gusta saber, aprender, disfrutar observando otras especies, sobre todos si son indómitas, libres, salvajes. Fauna y entorno extraordinariamente bellos.

Segundo día de safari, impresionante, ¡chulísimo!.







Comentarios

GALERÍA

Entradas populares de este blog

Toma de contacto

Hakuna matata, sí, pero ¿Y qué decir?, ¿Y qué pintar?

¡Al lío!