ARUSHA, Primer contacto con África
Nos acercamos a Arusha, ya en el pequeño trayecto el tráfico es caótico pero divertido, peligroso pero ágil. Arusha es una buena base de partida para adentrarse en los parques naturales que la rodean, pero no queremos irnos sin conocer de primera mano la vida local.
El bullicio del atardecer es ya en si mismo un espectáculo visual, desde niños hasta ancianos deambulan por cada rincón, calle, plaza, mercado. La vista no alcanza para registrar tal algarabía de personas, colores, cereales, verduras, carnes, frutas, pescados e infinidad de productos y vestimentas rubricadas con sonidos, gestos amables y olores enmarcando la esencia de este pueblo.
Eso sí, no nos engañemos, quizá demasiada intensidad para el turista que al final es un bien preciado y atrae a demasiada gente intentando venderle algo.
En los aledaños del mercado nos esperan con los jeeps nuestros fantásticos conductores guías, que son y serán a lo largo de esta aventura, nuestra sombra, nuestros maestros y nuestros amigos.
Volviendo la hoja, cambiamos el chip. Unas cervecitas en un local a la salida de la ciudad y cena en el hotel (última foto). Hoy tenemos un merecido descanso.









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