Del Ngorongoro al Serengueti
El amanecer se esconde tras una niebla espesa que cubre todo el cráter. En el trayecto hasta el Serengueti y sobrepasada la niebla, las jirafas asoman tras la maleza comiendo las hojas altas de las hermosas acacias. Es otro nuevo paisaje dentro del paisaje y así será todo el tiempo en estos parajes africanos.
Una vez que entramos en el Parque Nacional del Serengueti, palabra que en suajiri significa "llanura sin fin", la carretera de tierra es una odisea, continuamente se cruzan ñus, gacelas, cebras... Animales herbívoros en busca de pastos migrando hacia el norte tras las lluvias. Se ven a miles hasta donde la vista alcanza.
Una pausa para comer y de nuevo al safari de tarde, pistas embarradas, llanuras frondosas y acacias, nos regalan la vista de más y más cebras, ñus, elegantes gacelas, águilas ratoneras el las ramas peladas, leonas al acecho y un leopardo que acaba de cazar una pequeña cebra y nuestra intrusión en su hábitat no le gusta un pelo.
A descansar al hotel mañana de nuevo al lío.

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